Las apuestas al underdog en baloncesto atraen con cuotas desde 2.00 y la posibilidad de aplicar una martingala. Pero, ¿realmente generan beneficio a largo plazo?
Las apuestas al outsider en baloncesto pueden resultar muy rentables, aunque el claro favorito rara vez pierde. Por eso, la estrategia más común consiste en tomar hándicaps positivos o apostar a la victoria del underdog en un cuarto concreto aplicando la martingala. En este artículo analizaremos ambos esquemas y evaluaremos su efectividad.

¿Por qué apostar al underdog en baloncesto?
Las apuestas al underdog en baloncesto han ganado gran popularidad por varias razones:
- La liga más popular del mundo, la NBA, se caracteriza por un alto nivel de competitividad. En cada jornada se pueden encontrar varios partidos en los que las cuotas al outsider están claramente infladas.
- Los bookmakers ofrecen una amplia variedad de hándicaps. Apostando al underdog según esta estrategia, se puede dar al outsider entre 8 y 13 puntos de ventaja, con cuotas que van del 2.00 al 3.00.
- Se puede apostar en diferentes tramos del partido. En las apuestas prepartido siempre hay opciones para la primera parte o el primer cuarto. Y en directo, se puede apostar a que el underdog gana en uno de los periodos.
Gracias a estos factores, existen diferentes estrategias en baloncesto que favorecen al underdog frente al favorito.
Análisis prepartido para apostar al underdog en baloncesto
Tiene sentido apostar al underdog en baloncesto seleccionando partidos en los que las cuotas para la victoria del favorito estén demasiado bajas.
En estos casos, se apuesta a la victoria del outsider con hándicap positivo, con cuotas en torno a 1.90–2.20.
La esencia de la estrategia está en identificar partidos donde el underdog pueda ganar o perder por una diferencia mínima. Hay que considerar factores como:
- El favorito juega fuera de casa sin el apoyo del público y sin interés en una victoria abultada. El entrenador puede dar minutos extra a los suplentes.
- El underdog viene de varias derrotas abultadas. Por ello, las cuotas a su favor son altas (desde 4.00). Pero justo en ese partido, por ejemplo, regresa un jugador clave o hay un nuevo entrenador. En este caso conviene tomar al underdog con hándicap, con cuotas entre 2.00 y 3.00.
- Al contrario, el favorito puede acumular varias victorias amplias consecutivas. Sus cuotas se reducen demasiado. Aquí conviene apostar al underdog con hándicap.
- La motivación competitiva es clave en torneos de alta intensidad. Si un equipo juega 3–4 partidos en diez días, el entrenador puede dar descanso a sus titulares. Conviene elegir encuentros que no sean cruciales para el favorito.
- Factores relacionados con la rivalidad entre clubes, jugadores o entrenadores. Estos partidos suelen ser más disputados y permiten encontrar buenas cuotas para el underdog con hándicap.
Para tener en cuenta todos estos factores, es necesario conocer bien el deporte, el campeonato específico y disponer de información sobre jugadores y entrenadores. Esta estrategia de apuestas al underdog en baloncesto se ajusta mejor a jugadores experimentados que realizan un análisis prepartido minucioso.
Estrategia de apuestas por cuartos en baloncesto: ¿funciona la martingala?
Los apostadores principiantes suelen preferir estrategias que no requieran grandes habilidades analíticas. Una de las más populares es la martingala aplicada a los cuartos en baloncesto.
El esquema es sencillo:
- Se apuesta a la victoria del underdog en el primer cuarto con cuota entre 2.00 y 2.60.
- Si falla, en el segundo cuarto se apuesta una cantidad que cubra la pérdida anterior y deje beneficio.
- Después, se continúa con la martingala según la situación.
Existen diferentes enfoques. Algunos recomiendan apostar solo en tres cuartos y cerrar la serie aunque se pierda, evitando arriesgar demasiado en el último periodo.
Otros, en cambio, continúan la serie incluso tras perder los cuatro cuartos de un partido, trasladando la quinta apuesta al primer cuarto de otro encuentro.
La martingala en cuartos de partidos de baloncesto es popular por razones estadísticas. En ligas competitivas son muy pocos los partidos donde el favorito gana los cuatro periodos.
Por ejemplo, en la NBA, entre el 10 y el 12 de marzo de 2020 se disputaron 16 partidos. Solo en dos de ellos los underdogs no ganaron ningún cuarto: “Utah Jazz – Toronto Raptors” y “Philadelphia 76ers – Detroit Pistons”.
Y aun en esos encuentros, los terceros cuartos terminaron en empate. Esto encaja perfectamente en la teoría de los “martingaleros”, que sostienen que el favorito suele relajarse en el tercer periodo cuando ya tiene la victoria asegurada.

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